Estimada Companera
de caminos cotidianos,
inspiracion majestuosa
de un poeta abandonado.
Eres el otono
que llega hasta mi pueblo,
arboles desnudos,
llantos lastimeros.
Son gotas de lluvia
tus manos heladas.
Son besos amargos
mis ojos cansados.
Como el viento
llegas a mi cuarto,
tomando mi mano,
y cubriendo mi cuerpo
con tu dulce manto. |