Una luz desde lo alto
te guiara hasta la paz,
y aqui desde la tierra
sentimos que te vas.
Tu rostro luce tranquilo
como atardecer en el mar,
y aunque se que estas bien
yo quiero verte regresar.
Como muchos ya te has ido,
mi angel de soledad.
Dos lagrimas te despiden
chocando con el cristal,
aquel que acuna tu cuerpo,
mi risa de eternidad.
Este poema esta dedicado a mi padre
que murio en 1999 |