70 ¡OH HIJO DE LO MUNDANO!
Grato es el reino del ser, si llegases a él; glorioso es el dominio de la eternidad, si fueses más allí del mundo de la mortalidad; dulce es el sagrado éxtasis, si bebieses del cáliz místico de manos del Joven celestial. Si alcanzaras esta posición, te librarías de la destrucción y de la muerte, del afán y del pecado.
71 ¡OH MIS AMIGOS!
Recordad aquel convenio que celebrásteis conmigo en el monte Parán, situado en los sagrados recintos de Zamán. Tuve como testigos al concurso de lo alto y a los moradores de la ciudad de la eternidad; sin embargo, ahora no encuentro a nadie fiel al convenio. Sin duda, el orgullo y la rebeldía lo han borrado de los corazones, de modo tal que no queda ningún rastro de él. No obstante, sabiendo esto, he esperado sin revelarlo.
72 ¡OH MI SIERVO!
Eres como una espada de excelente temple, oculta en la oscuridad de la vaina, y cuyo valor es desconocido para el artífice. Por tanto, sal de la vaina del yo y del deseo, para que tu valor se haga manifiesto y resplandeciente ante todo el mundo.
73 ¡OH MI AMIGO!
Eres el sol de los cielos de mi santidad; no dejes que la contaminación del mundo eclipse tu esplendor. Rasga el velo de la negligencia para que emerjas resplandeciente por detrás de las nubes y adornes todas las cosas con el atavío de la vida.
74 ¡OH HIJO DE LA VANAGLORIA!
A cambio de una soberanía efímera, habéis abandonado mi dominio imperecedero, y os habéis
adornado con las alegres vestimentas del mundo, y hacéis alarde de ello. ¡Por mi belleza! A todos
los reuniré bajo una cubierta de polvo de un solo color y borrar? todos esos colores diferentes, a excepción de quienes eligen el mío, el cual es purificación de todo color.
75 ¡OH HIJOS DE LA NEGLIGENCIA!
No pongáis vuestro afecto en la soberanía mortal y no os regocijéis con ella. Sois como el pájaro
incauto que con plena confianza canta sobre la rama, hasta que de repente, la muerte cazadora lo derriba al polvo, y la melodía, la forma y el color desaparecen sin dejar rastro. Por tanto, tened cuidado, ¡oh esclavos del deseo!
76 ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
La guía siempre la han dado las palabras, pero ahora la dan las acciones. Todos deben manifestar acciones que sean puras y santas, pues las palabras son propiedad de todos por igual, en tanto que acciones como esas pertenecen solo a nuestros amados. Esforzáos con alma y corazón para
distinguiros mediante vuestras acciones. Así os aconsejamos en esta santa y resplandeciente tabla.
77 ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
Durante la noche, la belleza del Ser inmortal se dirigió desde la cima esmeralda de la fidelidad, hacia
el Sadra-tu'l Muntahá, y lloró con tal llanto, que el concurso de lo alto y los moradores de los reinos
celestiales gimieron al oír su lamento. Entonces se oyó la pregunta ¿por qué los lamentos y el llanto?
El respondió: Como se me ordenara, esperé atento en la montaña de la lealtad, mas no respiré la
fragancia de fidelidad de quienes habitan la tierra. Luego, llamado a regresar miré, y ¡he aquí! ciertas
palomas de santidad eran atormentadas por las garras de los perros de la tierra. Entonces, la Doncella del cielo apareció rápidamente desde su mística mansión, desprovista de velos y resplandeciente, y preguntó por sus nombres, y todos fueron dados salvo uno. Y al insistir, fue pronunciada su primera letra; entonces los moradores de los aposentos celestiales salieron
precipitadamente de sus moradas de gloria. Y mientras se pronunciaba la segunda letra, cayeron sobre el polvo todos y cada uno de ellos. En ese momento se oyó una voz proveniente del más íntimo santuario: "Hasta aquí; no más allá." En verdad, damos testimonio de lo que han hecho y de lo que hacen ahora.
78 ¡OH HIJO DE MI SIERVA!
Bebe de la lengua del misericordioso el torrente del misterio divino, y contempla en el amanecer de la prolación divina el esplendor manifiesto del sol de la sabiduría. Siembra las semillas de mi divina sabiduría en la tierra pura del corazón, y riégalas con el agua de la certeza, para que los jacintos del conocimiento y sabiduría broten frescos y lozanos en la sagrada ciudad del corazón.
79 ¡OH HIJO DEL DESEO!
¿Hasta cuándo volarás por los reinos del deseo? Te he dado alas para que te remontes hacia los
reinos de mística santidad, y no hacia las regiones de la fantasía satánica. También te he dado un
peine para que arregles mis negros cabellos, y no para que laceres mi garganta.
80 ¡OH MIS SIERVOS!
Sois los árboles de mi jardín, debéis dar frutos excelentes y maravillosos, para que vosotros mismos
y otros obtengan provecho de ellos. Así, incumbe a todos ocuparse en oficios y profesiones, pues en esto yace el secreto de la riqueza, ¡oh vosotros dotados de entendimiento! Por cuanto los resultados dependen de los medios, y la gracia de Dios será totalmente suficiente para vosotros. Los árboles que no dan fruto, han sido y siempre serán para el fuego.
81 ¡OH MI SIERVO!
Los más viles entre los hombres son aquellos que no dan ningún fruto en la tierra. Tales hombres son en verdad considerados entre los muertos; es más, ante la vista de Dios, mejores son los muertos que esas almas ociosas y despreciables.
82 ¡OH MI SIERVO!
Los mejores de los hombres son aquellos que se ganan el sustento con su oficio y lo gastan en sí mismos y en sus familias, por amor a Dios, el Señor de los Mundos.
La mística y maravillosa Novia, que estaba oculta bajo el velo de la prolación, ahora, por la gracia de Dios y su divino favor, se ha hecho manifiesta como la resplandeciente luz que vierte la belleza del Amado. Atestiguo, ¡oh amigos!, que el favor es completo, el argumento se ha cumplido, la prueba es manifiesta y la evidencia se ha establecido. Ahora, que se vea lo que revelarán vuestros esfuerzos en el sendero del desprendimiento. Así, el favor divino ha sido plenamente otorgado a vosotros y a quienes están en el cielo y en la tierra. Toda alabanza sea para Dios, Señor de todos los Mundos.
Fin del documento per se; introducción y notas empiezan
en: INTRODUCCION
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