En el Nombre del Señor de la Prolación, el Poderoso.
1 ¡OH VOSOTROS QUE TENEIS ENTENDIMIENTO PARA CONOCER Y OIDOS PARA ESCUCHAR!
El primer llamado del Amado es este: ¡Oh ruiseñor místico! No habites sino en el rosedal del espíritu. ¡Oh mensajero del Salomón del amor! No busques refugio sino en la Saba del bienamado, y ¡oh fénix inmortal! No mores sino en el monte de la fidelidad. Allí está tu morada, si con las alas de tu alma te remontas hacia el reino de lo infinito y tratas de llegar a tu objetivo.
2 ¡OH HIJO DEL ESPIRITU!
El pájaro busca su nido; el ruiseñor, el encanto de la rosa; sin embargo, esos pájaros, que son los corazones de los hombres, contentos con el polvo transitorio se han extraviado lejos de su nido eterno, y volviendo sus ojos hacia el lodo de la negligencia, se han despojado de la gloria de la presencia divina. ¡Ay! qué extraño y lamentable, que a cambio de un simple sorbo, se hayan apartado de los inquietos mares del Altísimo, permaneciendo lejos del horizonte más esplendoroso.
3 ¡OH AMIGO!
En el jardín de tu corazón no plantes sino la rosa del amor, y no liberes al ruiseñor del afecto y del deseo. Aférrate a la compañía de los justos y elude toda asociación con los impíos.
4 ¡OH HIJO DE LA JUSTICIA!
¿Dónde puede ir un amante si no es a la tierra de su amada? ¿Y qué buscador encuentra descanso
lejos del deseo de su corazón? Para el verdadero amante la reunión es la vida, y la separación, es la
muerte. Su pecho est? desprovisto de paciencia y su corazón no está en paz. A una miríada de vidas ?l renunciaría por apresurarse a la morada de su amada.
5 ¡OH HIJO DEL POLVO!
En verdad te digo: de todos los hombres, el más negligente es aquel que disputa inutilmente y trata de sobresalir por encima de su hermano. Di: ¡Oh hermanos! Que las acciones y no las palabras, sean vuestro adorno.
6 ¡OH HIJO DE LA TIERRA!
Sabe, ciertamente, que el corazón en el que perdure el menor residuo de envidia, nunca alcanzará mi dominio sempiterno, ni aspirará los suaves y sagrados aromas que emanan de mi reino de santidad.
7 ¡OH HIJO DEL AMOR!
Estás solo a un paso de las gloriosas alturas celestiales y del divino árbol del amor. Da ese paso y,
con el siguiente, avanza hacia el reino inmortal y entra en el pabellón de la eternidad. Presta oído, entonces, a lo que ha sido revelado por la Pluma de Gloria.
8 ¡OH HIJO DE LA GLORIA!
Apresúrate en el sendero de la santidad, y entra en el cielo de comunión conmigo. Purifica tu corazón con el depurador del espíritu, y apresórate hacia la corte del Altísimo.
9 ¡OH SOMBRA FUGAZ!
Cruza más allá de las bajas etapas de la duda y elévate a las exaltadas alturas de la certeza. Abre el
ojo de la verdad para que veas la Belleza manifiesta y exclames: ¡Santificado sea el Señor, el más
excelso de todos los creadores!
10 ¡OH HIJO DEL DESEO!
Presta oído a esto: Nunca reconocerá el ojo mortal la belleza sempiterna, ni se complacerá el corazón sin vida con algo que no sea la flor marchita. Pues cada cosa busca su semejante y se deleita en la compañía de su clase.
11 ¡OH HIJO DEL POLVO!
Ciega tus ojos, para que veas mi belleza; cubre tus oídos, para que escuches la dulce melodía de mi
voz; vacíate de todo saber, para que compartas mi conocimiento; y santifícate de las riquezas, para
que obtengas una parte duradera del océano de mi eterna riqueza. Esto es, ciega tus ojos a todo cuanto no sea mi belleza; cubre tus oídos a todo cuanto no sea mi palabra; vacíate de todo saber salvo de mi conocimiento, para que con visión clara, corazón puro y oído atento, entres en la corte de mi santidad.
12 ¡OH HOMBRE DE DOS VISIONES!
Cierra un ojo y abre el otro. Cierra uno ante el mundo y todo lo que hay en él, y abre el otro ante la consagrada belleza del Amado.
13 ¡OH MIS HIJOS!
Temo que, privados de la melodía de la paloma celestial, os hundáis nuevamente en las sombras de la perdición total, y sin haber visto jamás la belleza de la rosa, retornéis al agua y a la arcilla.
14 ¡OH AMIGOS!
No abandonéis la belleza sempiterna a cambio de una belleza que ha de morir, ni depositéis vuestro afecto en este mundo mortal de polvo.
15 ¡OH HIJO DEL ESPIRITU!
Llegará el tiempo en que el ruiseñor de santidad ya no revelará los íntimos misterios, y todos seréis privados de la melodía celestial y de la voz que proviene de lo alto.
16 ¡OH ESENCIA DE LA NEGLIGENCIA!
Miríadas de lenguas místicas se expresan en una voz, y miríadas de misterios ocultos se revelan en
una sola melodía; pero, ¡ay!, no existe oído que escuche ni corazón que comprenda.
17 ¡OH COMPAÑEROS!
Las puertas orientadas hacia el Irrestringido están abiertas de par en par, y la habitación del amado
está adornada con la sangre de los amantes; sin embargo, todos salvo unos cuantos, siguen privados de esta ciudad celestial y aun entre éstos, no se halla más que un puñado pequeño con el corazón puro y el espíritu santificado.
18 ¡OH MORADORES DEL SUPREMO PARAISO!
Proclamad a los hijos de la certeza que en los reinos de santidad, cerca del paraíso celestial, ha aparecido un nuevo jardín, alrededor del cual circundan los habitantes del reino en lo alto y los moradores inmortales del exaltado paraíso. Esforzáos, entonces, por alcanzar esa posición, para que de sus anémonas desentrañéis los misterios del amor, y aprendáis el secreto de la divina y perfecta sabiduría de sus eternos frutos. !Solazados sean los ojos de quienes entran y habitan allí!
19 ¡OH MIS AMIGOS!
¿Habéis olvidado aquella verdadera y resplandeciente mañana, cuando en aquellas sagradas y
benditas cercanías estábais todos reunidos en mi presencia, a la sombra del árbol de la vida, que
está plantado en el paraíso todo glorioso? Sobrecogidos escuchásteis cuando pronuncié estas tres santísimas palabras: ¡Oh amigos! No prefiráis vuestra voluntad a la mía; nunca deséis lo que no he deseado para vosotros, y no os acerquéis a Mí con corazones sin vida, manchados de deseos y anhelos mundanos. Si tan solo santificárais vuestras almas, en este mismo momento recordaríais
aquel lugar y aquellas cercanías y la verdad de mis palabras se haría evidente a todos vosotros.
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