Bahá'u'lláh habla de las dádivas y oportunidades del hombre y lo convoca a la acción. Dios le ha hecho rico y noble; para él colocó los frutos más exquisitos sobre el árbol de la gloria. Dios le saluda con nuevas de luz y reunión; le fortalece con el espíritu del poder; le guía con la luz de su faz; le llama hacia lo eterno, le pide magnificar la causa de Dios para que Él le revele su grandeza y para que el hombre de la tierra pueda alcanzar la victoria; le dice que el corazón del hombre es como un jardín donde ha de plantar únicamente el rosal del amor, en el cual el ruiseñor del anhelo gorjea su canción de éxtasis. Revela que la muerte es una mensajera de alegría; le desafía por amor a la
justicia para que sacrifique mil vidas en nombre de su Gran Bienamado.
El sendero del alma hacia la Reunión yace en el amor, tan desprendido, tan completo que significa el rechazo de todo salvo Dios; significa separación, desinterés, pureza. Cristo enseñó que los puros de corazón tendrán la bendición de ver a Dios. El primer consejo de Palabras Ocultas es el de poseer un corazón puro. Para que el hombre ame a Dios, tiene que apartarse de sí mismo; para buscar el beneplácito de Dios no puede considerar el suyo. No debe gloriarse en su propio nombre sino en el de Dios; no debe confiar en sí mismo sino en Dios. No hallará paz salvo en la renuncia a sí mismo, volviéndose a Dios. Abandonando todo salvo a Dios, debe tornar su rostro hacia el de Dios y olvidándose de todo salvo de Dios, debe comulgar con Él. No ha de buscar auxiliador fuera de Dios; ningún otro jamás le satisfará. En toda la extensión del espacio y del cielo, no encontrará descanso salvo en la humildad y sumisión a Dios. La prueba del verdadero amor es la fortaleza y la paciencia, y el amante sincero anhela la tribulación, así como el rebelde anhela el perdón, y el pecador, la misericordia. En verdad, el hombre debería estar tan contento con el placer de Dios, tan agradecido por todo lo que Él le ordena, que debería abandonar todo y buscar la muerte del mártir. (6)
Pues, el hombre por naturaleza tiene un yo, un ser íntimo inferior; tiene un Satanás así como también tiene un ángel. En otra parte Bahá'u'lláh Se refiere a él como la Esencia del Error. Aquí en Palabras Ocultas, por un lado llama al hombre, "Oh Esencia de la Negligencia," "Oh Esclavo Cautivo del Mundo," "Oh Quintaesencia de la Pasión," "Oh Maleza que Brotas del Polvo," y por otro lado, "Oh mi Hermano,""Oh Compañero de mi Trono." Este yo es incompatible con el ser superior, como lo es el agua con el fuego; se alía con el enemigo de Dios; por el yo, el hombre puede extraviarse y perderse; permanecer lejos de Dios; pues embriaga al hombre con el sueño de la negligencia o le lleva a una estéril búsqueda al rivalizar con Dios. (7)
REGRESAR
HOME
|