66 ¡OH HIJOS DE LA DIVINA E INVISIBLE ESENCIA!
Se os impedirá amarme y las almas serán perturbadas cuando hagan mención de Mí, pues las
mentes no pueden comprenderme ni los corazones contenerme.
67 ¡OH HIJO DE LA BELLEZA!
¡Por mi espíritu y mi favor! ¡Por mi misericordia y mi belleza! Todo lo que te he revelado con la
lengua del poder, y he escrito para ti con la pluma de la fuerza, ha sido conforme a tu capacidad y comprensión, y no de acuerdo con mi posición y la melodía de mi voz.
68 ¡OH HIJOS DE LOS HOMBRES!
¿No sabéis acaso por quí os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que ninguno se enaltezca a sí mismo por encima de otro. En todo momento, ponderad en vuestro corazón cómo habéis sido creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma sustancia, os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la misma boca y habitar en la misma tierra, para que mediante vuestros hechos y acciones se manifiesten, desde vuestro más íntimo ser, los signos de la unicidad y la esencia del desprendimiento. Este es mi consejo para vosotros, ¡oh concurso de la luz! Prestad tención a este consejo para que obtengáis el fruto de la santidad del árbol de maravillosa gloria.
69 ¡OH VOSOTROS HIJOS DEL ESPIRITU!
Sois mi tesoro, pues en vosotros he atesorado las perlas de mis misterios y las joyas de mi conocimiento. Protegedlas contra los extraños entre mis siervos y contra los impíos entre mi pueblo.
70 ¡OH HIJO DE AQUEL QUE SE LIMITABA A SU PROPIA ENTIDAD EN EL REINO DE SU SER!
Has de saber, que he derramado sobre ti todas las fragancias de santidad, te he revelado plenamente mi palabra, he perfeccionado a través de ti mi munificencia y he deseado para ti lo que he deseado para mi ser. Conténtate, entonces, con mi voluntad y sé agradecido conmigo.
71 ¡OH HIJO DEL HOMBRE!
Escribe con la tinta de la luz, en la tabla de tu espíritu, todo lo que te hemos revelado. Si no está en tu poder hacerlo, entonces, haz tu tinta de la esencia de tu corazón. Si no puedes hacerlo, entonces,
escribe con aquella tinta carmesí que ha sido derramada en mi sendero. Esto, en verdad, es más grato para Mí que todo lo demás, para que su luz perdure para siempre.
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