Desafortunadamente, en la vida de muchas personas existe por lo menos un hombre o una mujer que por una u otra razón, debe clasificarse como enemigo. Puede ser un rival celoso, un excónyuge amargado o un vecino que viene del infierno, para nombrar sólo unos pocos. Para que esa persona que tanto lo odia se aleje hacer los siguientes encantamientos:
PARA HACER QUE UN ENEMIGO SE ALEJE:
Cuando la Luna esté en una fase decreciente, escribir en un pergamino blanco el nombre completo de la persona que desea alejar de sí, junto con su fecha de nacimiento completa (si la conoce).
Hacer el pergamino blanco un rollo junto con una fotografía del enemigo (si la tiene a mano), colocar todo dentro de una botella de vinagre y, entonces, tirarla dentro de agua corriente (un río, un mar, etc.), al tiempo que visualiza a su enemigo que se aleja y nunca más le cause daño. Este es un hechizo ideal para utilizarse cuando todo lo demás parece haber fracasado.

PARA AYUDAR EN EL CAMBIO DE ENEMIGOS EN AMIGOS:
Con la fotografía de su enemigo, pasarla a través del humo ascendente de incienso de jazmín, de naranja o de violetas. Mientras lo hace, recitar tres veces la siguiente incantación: "Enemigo, enemigo, vuélvete amigo, que toda maldad ahora llegue a su fin".
(Si se carece de una fotografía del enemigo, se puede utilizar un pedazo cuadrado de pergamino azul en el que se escriba el nombre completo y la fecha de nacimiento, si se conocen).
Luego de recitar la incantación por tercera vez, tomar la fotografía o el pergamino azul y colocarlo dentro de una caja pequeña, junto con una piedra de berilio. Llenar la caja con verbena y cubrirla con una tapa y luego almacenarla en un lugar donde no se toque. Para obtener los mejores resultados, realizar este hechizo cuando la Luna esté llena.

PARA DETENER A UN ENEMIGO EN SU PROPOSITO DE DAÑO EN CONTRA SUYA:
Escribir el nombre y la fecha de nacimiento completos de su enemigo chismoso en un pedazo de corteza fresca de olmo. Envolverlo en un trozo de tela negra y decir:
(Nombre del enemigo) quédate callado ahora, que tu lengua amarga se quiebre.
(Nombre del enemigo) quédate callado ahora, que no se hablen palabras dañinas.
¡Que así sea!
Enterrar el pedazo de corteza cubierto con la tela negra en el bosque o en un cementerio durante la noche, mientras una pálida luz de la Luna ilumine todo y visualice a su enemigo incapaz de hablar siempre que intente hacer correr rumores malignos acerca de usted.

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